Vida slow y una salsa para carne diferente

salsa dijon

Puntas de lomo a la dijon

Hace poco estaba recordando que desde mi adolescencia comencé a encontrarme con personas que solían acusarme de “lenta”, nunca en el sentido de que me faltara inteligencia pero si en el sentido de que siempre parezco no tener prisa, ni acostumbro correr por los pasillos para dar la sensación de dinamismo, aun  así termino mis tareas a tiempo y con eficiencia. Cuando hace poco me entere que había todo un movimiento para bajarle la velocidad a todo, pensé que yo era activista desde hace años, pues nunca he encontrado sentido a apresurar las cosas.

De hecho, con el paso del tiempo, caigo más en la cuenta que hay que saborearlo todo mientras se pueda.Estar conscientes y disfrutar lo que hay, sin lamentarse por el pasado y sin esperar con ansia el futuro. Creo que perdemos muchas tardes deliciosas y muchas mañanas fantásticas, acelerando hasta el paroxismo mientras tratamos de demostrar  que el famoso héroe Flash nos queda muy corto(Flash es ese que vestido de rojo podía alcanzar velocidades inauditas) y que podemos hacer 5000 cosas en un sólo día.

Justamente esto pensaba cuando mi esposo decidió que a mitad de semana íbamos a tener una comida romántica con vino y todo.¿Como fue? Bien sencillo, tenía unas puntas de lomo de cerdo que había comprado en el super y al preguntarnos como podíamos variar la típica salsa picante que tanto usamos en México podíamos probar otra y así nos decidimos por una salsa dijon, que si la quieren hacer va más o menos así:

– Comprar una cebolla, mostaza dijon,una lata de leche condensada, una cucharada de mantequilla, aceite de oliva, una cucharadita de harina y vino blanco.

– Se corta la cebolla muy fina y se sofríe con el aceite de oliva, la mantequilla  y la harina hasta que queda doradita, se agrega la leche, media taza de vino blanco,la cucharada de harina y se sazona. ¡Listo!

Y como la salsa lleva vino y nos quedo gran parte de la botella, decidimos que era una buena ocasión para tener un evento especial, así a mitad de semana y sin planearlo. ¿El resultado? muchas risas, una conversación muy relajante y al terminar un montón de energía para seguir con la rutina de la semana.

Así que, creo que no necesitas tener muchísimo dinero o muchísimo tiempo para volverte slow, sólo un poco de ganas de estar presente, de estar ahí donde estas y disfrutar. Y ahora ¿Sigues teniendo prisa?