Matemos a las victimas

El otro día estaba leyendo en uno de mis blogs favoritos  un articulo que hablaba de matar al pobre que hay dentro de cada uno de nosotros, que sería algo así como esa vocecita que te dice que no es posible que tengas ahorros y prosperes. Al terminar de leer se me ocurrió que también podemos ya matar a esa victima que llevamos dentro; esa vocecita que nos dice que somos culpables  de todos los males que hay a nuestro alrededor y que por lo tanto no nos merecemos una relación estable, tranquilidad, amistad, respeto, felicidad, en resumen una buena vida.

Aunado a esto en este blog encontré una iniciativa bien interesante para cambiar nuestra actitud ante la vida: 21 días sin quejas y también sin hablar mal de los demás. Yo hace tiempo que intento aquello de no hablar mal de nadie, desde que un maestro de psicología humanista un día me dijo que la cantidad de veces que hablas mal de alguien es inversamente proporcional a tu capacidad de crecimiento, ya que la energía que empleas en poner bajo la lupa la vida de otros es una que deberíamos ocupar en examinar la nuestra para ser mejores personas ¿Difícil? tal vez pero no imposible. Ya se, muchos de ustedes pueden decirme que es imposible cuando la gente se comporta de tal o cual manera, yo creo que más alla del comportamiento de los demás, que no podemos controlar ni cambiar si podemos operar un cambio en cómo vemos las cosas cada una de nosotros.

¿Que tal si hoy te unes a  mi y a muchos más? si, desde temprano en la mañana antes de quejarte del trafico elige el silencio, cuando veas que tus compañeros de trabajo critican al jefe por una vez permanece en silencio. Cuando quieras lanzar amargas quejas acerca del presidente y del país que te tocaron respira profundo y recuerda un momento dulce de tu vida. No, no se equivoquen, no se trata de cerrar los ojos a la realidad sino de mirarla con actitud zen sin amarguras, que al final a los únicos que nos afectan son a nosotros mismos.

Imagina, por un momento, que las quejas son como un huno negro muy grande que contamina el mundo, si tu y yo contribuimos a quejarnos menos la vida en este mundo sería más agradable. Imaginate que todos fueran amables en el volante, que en el trabajo o en la escuela encontrarás verdaderos compañeros y no una jauría de fieras, imagina que tus vecinos fueran tus amigos ¿No sería una vida mucho más placentera? pues bien todo eso no se puede lograr esperando a que alguien más haga algo, eso sólo podremos lograrlos tomando acción para solucionar nuestros conflictos y dejando de quejarnos ¿Te apuntas?

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