Porque la gente amable tiene mejores puestos que la gente inteligente.

Sí tienes hijos seguramente sabrás algo de la angustia por la elección de una escuela adecuada para los herederos del apellido.En cuanto se acerca la fecha muchos padres se ven envueltos en una maratón de visitas a las mejores escuelas de la ciudad, buscando aquella en la que puedan comprender y encauzar la inteligencia de su angelito. De hecho, en mi experiencia ( no se ustedes) cuando se habla de la educación de los niños, la gran mayoría de las personas piensa en una escuela, que casí siempre es  privada y muy cara, cuyo diploma o titulo creen que tiene la capacidad y que puede otorgarles la garantía de  asegurarles un futuro con buena posición .

Las suposiciones de la mayoría de los padres acerca de las escuelas caras no pueden estar  más lejos de la realidad, si en verdad las escuelas fueran eficientes productoras de lideres habría filas y filas de egresados de la escuela x o y que tuvieran todos un puesto igual de importante e igual de bien pagado, sin embargo las estadísticas muestran cada vez más que las personas con más éxito no vienen de las escuelas más famosas del país, ni siquiera recibieron una instrucción superior y que en la actualidad son jefes de todos aquellos por los que sus papás pagaron miles de pesos en su educación ¿Cuál es la clave? la respuesta parecen tenerla los japoneses; la amabilidad, ¡¡Siii!!! esa habilidad que creíamos ya casí olvidada y pasada de moda de hacer sentir bien y preocuparnos por el bienestar de las personas con las que convivimos y que  al parecer  esta relacionada con el nivel de inteligencia emocional de los individuos, es la llave que permite abrir la puerta del éxito y del liderazgo a las personas de cualquier condición social. Aparentemente se habían venido criando una serie de generaciones con mucha información, pero con poca habilidad para compartirla,  a partir de ahí las personas amables marcaron la diferencia: no importa cuanto sepas y de que seas capaz si no eres capaz de hacer equipo.

Así que si estas ahorrando para meter a tu hijo a la universidad más cara que existe piensa dos veces si vale la pena, observa como se comporta con los demás ¿Saluda o sólo gruñe? ¿Es atento con las personas mayores? ¿Dice por favor y gracias? ¿Se expresa sólo con palabras altisonantes ? ¿Trata mal a sus profesores y otras personas que están a su servicio? en estos detalles podría estar la diferencia de lo que pueda lograr en el futuro, más que la escuela a la que asiste. 

muñequitos

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