La rebelión del costurero

Hace algún tiempo, cuando tomaba clases para hacer cajitas y alhajeros orientales a partir de botes de leche, se acercaron a mi mesa de trabajo dos chavas con aspecto hippie a mirar con curiosidad lo que yo y otras compañeras estabamos haciendo con tanto esmero. Tomaron algunas muestras sin disimular su desprecio al tiempo que una compañera de más edad les decia “Si se animan a unirse a nosotras son bienvenidas” a lo que una de ellas contesto arrojando una cajita que habia significado horas de trabajo “Ni soñando, sólo siendo abuelitas que ni tienen nada que hacer”. Acabando de decir esto se fueron como si huyeran de un leprosario.

Para mi la escena fue fuente de reflexión, en ese momento yo no era mucho mayor a esas dos chicas y ahí estaba armando cajitas con botes de leche, pense que algo pasaba en el mundo femenino que algo que antes era parte de nosotras y hacia que explotaramos nuestras capacidades, que convivieramos con amigas y  que era puente de unión entre distintas generaciones es ahora visto como el peor de los destinos, con esto me refiero a trabajar con nuestras manos y estar orgullosas de ello. 

Es cierto que ahora las mujeres somos psicologas con maestría como yo, medicos, militares, ingenieros, etc. lo cuál es fantastico. Sin embargo esos momentos en que nuestras abuelas detenian el tiempo al preparar el mole para nuestro cumpleaños o que se asemejaban al hada de los cuentos cuando las veiamos aparecer de pronto de sus manos un hermoso vestido o un sueter tejido con el mayor cariño aun no han perdido su magia, de hecho el polvo de esa magia sigue vivo en nuestros corazones y es el motor que nos alimenta, recordando los aromas, las tardes largas en casa y el cariño puesto en nuestras cosas.

No chicas, no me malentiendan tener una profesión y poder ejercerla es fantastico, es algo que nunca cambiaría por nada, pero creo que si , como mujeres hemos ganado mucho terreno en el mundo de alla afuera lo hemos perdido en el lugar más importante de nuestras vidas que es el hogar. Y digo el más importante porque en estas cuatro paredes crecen nuestros hijos, soñamos, reunimos fuerzas para enfrentar el mundo y es en el que se dan los recuerdos de nuestra vida en familia.

Es por eso la rebelión del costurero, aunque en mi vida he tenido uno, para mi el costurero representa la imagen de mi abuela reparando la ropa en las tardes con tranquilidad y paciencia, me hace recordar sus comidas hechas con esmero, sin prisas y con cariño, y su amor al decorar la casa en donde todos viviamos. Creo que no se trata de renunciar a nuestros trabajos y hacer el mole en metate pero si de recuperar esa pizquita de magia para que nuestra vida y de la que nos rodean se haga más divertida, creativa y feliz, además esta comprobadisimo que las personas que comen comida casera viven más y crean un ambiente de convivencia más amplio (es divertidisimo hacer galletitas con los hijos, es lo que más recuerdo de las tardes con mi mamá) y que las que tienen un hobby se liberan del stress y hacen más amigos( para mi tejer es la neta y de verdad, me quita muchas telarañas de la cabeza.

En este blog encontrarás ideas para manualidades, algunas recetas muuuy sencillas de comida que todos queremos saber para diario y otras más sobre la familia. Un abrazo y hasta la próxima

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